miércoles, 19 de octubre de 2011

Divagando en bossa




Mientras agito la cabeza frente a este frío marco de datos,
se turban las mareas de mi pensamiento
y comienzo a elugubrar las más finas fantasías.
Te veo, entonces, cabalgando sobre nubes en mi espacio,
dejando el delicado rastro de tu cuerpo en todo mi cielo;
grito, con el sentimiento hervido, plenitud!
En ese instante desvaneces en el horizonte esquivo.

Temo el pasar de las horas y a la rutina en este oasis de sombras punteagudas,
entre tumbos, me arrastro entre las matas de vívoras que entorpecen mi camino.
Te pienso y nada llega,
te observo y nada veo,
quisiera saber si eres o sólo un espejismo se burló de mí en aquella noche en que morí.

Rastros frescos de tu flote liviano me guían en ficciones,
quisiera llamarte amor y en un último verso desfogar,
pero el despegue de este mundo no se deberá más a tus palabras,
conozco el encanto falaz de tu aliento quemando en mi espalda
y me hago presa del olvido a medida que cierro los ojos, y al fin, no te veo.

martes, 18 de octubre de 2011

Retratos



Hoy que veo tu sombra asomada en la esquina entre los bailes de aquella cortina ;
me siento a desvestir los retratos que en algunas veredas dejamos caer,
no conoceré ese futuro que alguna vez dibujaste sonriente.

Ahora que las caricias se sienten tan sinuosas en un incierto paisaje,
me confiezo enamorado de cada paso que en mi cuarto has dejado
y me veo, como siempre, rasgando el aire a la espera de captar con mis fosas algún aroma tuyo extraviado en mi cuerpo.

solía recorrer la vida envuelto en tus dedos, y en ese espacio imperante, sentirme invencible.
Quería verte un segundo más, extenderte mis brazos y desenvolverme en el eco de tu voz;
si alguna vez vuelvo a verte, me dice el sonido del viento, tendré que escapar para no congelarme y ponerme a temblar.

Quiero dejar caer, con un último aliento, el universo sobre tu cama
y llorar, a tus pies, siempre a tus pies,
delicados y delgados, que ataviaban mi rostro en nuestros momentos más lúdicos.

Y a aquellos retratos destazados sobre el largo camino que me toca emprender,
decirles adiós por última vez.

sábado, 13 de febrero de 2010

Arlequín sur la Lune



Habiendo dejado el antifaz sobre la hojalata que usaba de cabecera de un ataúd nocturno,
el arlequín se apuró a la ventana para ver en la luna reflejada a su amada,
una luciérnaga náufraga, una carcajada lejana y una canción arrulladora despistada,
había cerrado sus ojos la ciudad, el viento aciago adormitaba las sombras de la noche
y en la luna, la doncella de cristal y mimbre asomaba su silueta,
distante, efímera y temblorosa, como pidiendo una caricia fugaz.

Adamantis, señalaba la luna con su larga nariz cada noche,
un soñador acústico que rozaba la luna en fantasías,
había escuchado leyendas de reyes, de doncellas en revoluciones y amores que jamás pudo entender,
había oído de moda, de historias sobre el medioevo y de imperios que la arena se llevó,
La luna arrastraba a su corazón de lino los ecos de épocas pasadas,
épocas que jamás supo interpretar, pueblos inhóspitos y personajes surrealistas,
la luna le regalaba melodías que sus orejas de botón no supieron advertir.

Adamantis hablaba cada noche con su amada, distante, serena y lunar
mientras ella danzaba con las estaciones, las horas y se ausentaba en las mañanas.
Cada eclipse celebraban la travesura de un encuentro dilatado.
Hallaba al alba las cenizas de una cita terminada,
los rezagos de un amor ajeno, una vesanía indirigible,
mientras la humedad de sus telas reventaba contra el cedro de su baúl.
No había nao alguno que acercara sus dedos plásticos al rostro de su doncella astral,
Sólo las historias, las canciones y susurros... sólo a la distancia, sólo en lo imposible,
Circense y abúlico fantoche atribulado.

miércoles, 10 de febrero de 2010

ENTRE DOLORES... EL ROCK!




La ausencia de entradas en este blog durante el mes de enero no fue fortuita, no se preocupe (si acaso alguien ha pasado a leer este ignoto blog por interés propio), enero fue un mes muy atareado y sumamente olvidable (o al menos eso espero). Tuve un inicio de año poco envidiable, un enero bapuleado en el que he tenido que lidiar con una terrible infección estomacal, una deshidratación fuerte, un viaje indeseado por máncora y guayaquil; y, para aniquilar toda esperanza de empezar con buen pie este 2010, un rapto (sí, tal cual) del que probablemente comente algo en un futuro cuando el temor y la paranoia aún latentes hayan cesado sus embates o, al menos, me dén una tregua mientras furtivos planeen su siguiente estrategia.

Habiendo dado una explicación breve, simplona y sincera sobre mi ausencia, me adelanto con ansias al evento que me ha traído de vuelta al teclado y que no podía dejar de exponer en este solitario espacio en el que soy libre.

Recuerdo cuando pequeño, ir en el auto de mi padre y escuchar una canción que nunca más pude borrar de mi mente y que me acompañó durante toda mi infancia, impactando cada uno de mis sentidos y afinando mis oídos, abriéndome de esta forma los oídos y el corazón a la música. Esa canción era "Zombie" de los "cranberries". Fue así como conocí a dolores y al resto de la banda irlandesa y me fui, con el paso de los años, enamorandoe cada vez más de la banda.

Luego de tantos años de tararear (sí, aún no sabía inglés y era demasiado vago para buscar las letras y aprendérmelas) sus canciones con tanta emoción, como redescubriéndolas inocentemente cada vez, llegó el dolor: "Cranberries se había separado!" Así murieron mis esperanzas de verlos alguna vez y cumplir así mi mayor fantasía musical.

Así transcurrieron varios años de luto melódico, recordando en eternos velorios, en el silencio de mi alcoba, a aquella banda de ensueño que musicalizó mis momentos más sublimes. Hasta que un inesperado día, un tímido y casi inaudible mensaje radiofónico que el viento arrastró a la ventana del taxi en que viajaba devolvió entre temblores la emoción a mis oídos: "Los Cranberries venían a Lima". No era ninguna despiadada broma o una noticia amarillista de las que se valen los temerarios periodistas para justificar sus espacios en los medios de comunicación. Dolores lo confirmaba en su página web! Así continué el viaje hacia mi casa extasiado y con una sonrisa imborrable, impagable e inisospechada.

Ya con mi entrada para la zona Cranberries en la mano (la cual asía firme pero delicadamente, pues comprendía que se trataba de un tesoro) mis latidos resonaban por toda mi casa imparables y potentes. La espera me mataba, pero tratándose de los Cranberries, vale la pena ser estoico o perecer en el intento.

Llegado el día del concierto, me apresuré a la ducha con emoción infantil y me vestí en breves segundos inadvertidos. Debía llegar rápido a recoger a Priscila y emprender mi rumbo hacia un sueño negado por tantos años. La espera fue larga, 7 horas parado bajo el sol, esperando que todo saliera perfecto, que nada arruinara ese momento. Sin importar los idiotas que me rodeaban (personajes tales como la niña peste, la diva andina y el indio novio de la diva andina que se peleaba con las mujeres), tampoco importaban los empujones, apretones, codazos y demás agresiones que tuvimos que soportar: Todo, todo era poco, una ofrenda merecida para mi amada banda irlandesa.

De pronto, Empiezan a sonar las cuerdas, la batería y entra ágilmente una diva iluminando el escenario con su omnipresecia y su voz divina. Era Dolores!!! La grande, a sólo unos pasos de distancia de un Juanki (yo ¬¬) tembloroso y agitado. El sueño se cumplía, el recorrido de tantos años hallaba su punto cúspide. Fue la emoción más brutal que haya podido sentir en mi vida, canté, grité, salté, sudé y me agité como si de la más cruenta clase de aerobics sado se trarara.

La explanada del monumental se caía, el estadio rendía culto a los pies de Dolores O'Riordan que flotaban ligeros en afilados bailes que acompañaban las sagradas notas que su registro melismático nos regalaban esa noche. Se sentían la alegría, euforia y emoción cuyos vapores nos abrigaron a quienes enloquecimos esa noche mientras coréabamos canciones como "zombie, ode to my family, the journey, salvation, animal instinct, free to decide, you and me, Ridiculous Thoughts, promises, Dreams".

Gracias Cranberries! Gracias Dolores! Por haberme dado la noche de mi vida.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Esplín de media noche.



Leía unos interesantes comentarios de mis ínclitos lectores, según los cuales mis escritos pecaban de difíciles y tristes. Ante ello, y luego de haber meditado tediosos segundos (que no excedieron de cinco en realidad), he decidido redimir mis crímenes literarios permitiendo que un Juanki (yo) más pueril reviva algunas letras abandonadas en el averno de mi vergüenza, en la espera de que su simpleza léxica les permita una veloz y fresca lectura.

De pequeño acostumbraba pasarme inacabables tardes vagando y divagando, en un vaivén de aventuras en las que la alegría y melancolía emanaban a bocanadas por mis poros. Llegada la madrugada mi hiperactividad, la cual sigue acompañándome y molestando a quien se siente a mi costado tentando su paciencia, me llevaba a expulsar los últimos resquicios de energía en trillados escritos que me daban las "buenas noches". El esplín de aquellos momentos en que mis problemas eran nimios y efímeros me impulsa a compartir un ingenuo escrito de aquellas épocas.

Este escrito data de mis 12 años y fue exhumado de alguna red social de aquellos tiempos:


Impío Deseo


Peca
y endulza
mis saladas venas
con el veneno que tu lengua
bífida alberga en sus adentros.

Explora
con tus frios dientes
el interior de mis arterias
hasta que no escuche más palpitar.

Profana
con tus letales
mordidas mi interior y detén
mis exánimes pulsasiones en ese instante.

Con tu beso
de plata hazme perecer,
sin lágrimas y en silencio
arráncame el inerte corazón.

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En la espera de haber renovado aquella visión errónea que sobre mí versaba concluyo esta lacónica pero conmovedora (al haberme recordado en mi infancia) entrada.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Insomne inhumación



Conjuntamente con mi insomnio, disfrutaba de mi acostumbrada sesión de automutilación antropófaga (Momentos en los que el nerviosismo de lo incierto me lleva a devorarme sin reparos en sempiternos banquetes) cuando me asaltó, a manera de turbulencia, una tribulación profunda que me impelía hacia el teclado. Ahora hálleseme aquí, agrilletado lector, recorriendo los abyectos sentimientos que matutinamente desgarran mi ánima, ingresando quirúrgicamente por cada resquicio e implosionando; intentando sobrepasar la valla del semi-analfabetismo para tener algo con qué justificar esta densa introducción.


Habiendo oscilado entre la vida y la muerte, entre cada "te amo" y "no quiero verte más"; he superado esos inertes estadíos y mi hegemonía ha corrompido las más altas esferas de la jerarquía celeste. He profanado ángeles y querubines, derramado sangre sobre las santas efigies de los mortales y envilecido cada corazón mustiado por amores inviables.

No he podido contener el dolor que atentaba contra mi providencia. Sepultados mis dioses en su Edén, he colocado el cenotafio en la cabecera de mi lecho y he emprendido paso acelerado a la deriva, divagante, viandante sulfurado de laceradas entretelas y diáfana razón.

Ignota es la senda al introito de su vida, pero certera es la llegada. Porque mi destino lo traza su travesía, marcando mis movimientos y agitando mis exhalaciones. El camino será intenso, lo sé, pero ello no será óbice alguno que detenga mis instintos, porque seguiré el rastro desolado que su partida dejó tras mi naufragio.

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Pasado el desfogue abúlico con el que no pretendía solazarlos, sino más bien satisfacer mis ansias de liberación, intentaré dormir tranquilo y pleno.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Cuando la colisión alcanza tu mirada





Es bueno saber que este blog tendrá más de una entrada. El violento cauce de este sentimiento hubiera arrastrado al infinito cada frontera de mi ser de no estar expulsándolo por medio de este escrito. Quizás comienzo la manía de tornar el blog en un medio de catarsis, pero créanme, la violencia contenida sería demasiada sino contara con esta ventana de escape.

Corrían breves días en que en mi cara se esbozaba, aunque tardía y tímida, alguna pequeña sonrisa despistada. Creía que ella había vuelto y con ella, la felicidad que solía despedirse cuando ella despegaba sus pasos de mis límites. Nada más lejano a la realidad con la que nuevamente iba a toparme de bruces.

Lo preví, no puedo negarlo, por ratos sentía la colisión inminente en que estos juegos de cariño y repulsión culminarían. No importa cuánto esfuerzo opuse al destino, el ocaso llegó tan pronto como inesperado. Quería disfrutar un poco más de su difusa presencia, seguir extasiándome con la danza póstuma de su feminidad herida.

La granizada que sus labios desvocaban se reforzaba con el paso de las horas, de las palabras, el transcurso de las aguas por mis párpados y el rojo mar de sensaciones que inundaba nuestra orilla. Sabía que ese soplo asmático de vida que me daba era breve, pero quería disfrutarlo hasta el final, que corrompiera cada fibra mía, que me hiciera un ángel fugaz, un semidios ingenuo, un híbrido quimérico.

Ahora que este cadáver pensativo inicia su marcha onírica por la desolación que abandonaste, se dejan oír aún por las esquinas los ecos del pasado y de tu ausencia, como si de un concierto se tratara, la lírica de la tristeza que no has logrado sospechar. Volverás?

viernes, 4 de diciembre de 2009

Overtura - Amanecer en la urbe


Siendo esta mi primera entrada al blog, esperaba que fuera premeditada y pomposa para inaugurarlo sin escatimo alguno en el derroche de genialidad presunta. Pero, dado a que no soporto, como de costumbre, la inquietud de empezar algo en mi vida, heme aquí escribiendo la primer sandez que emane de mis magullados dedos.

Bueno, al grano... Estaba en el reencuentro de mi promoción cuando mi amigo Joco me comentó de su blog y de las cosas que en él escribía, y me vi tremendamente tentado a crearme uno, ya que siempre he buscado un espacio en donde escribir lo que me cante el culo (como mi buen amigo argentino Andrés diría) sin tener que torturar más hojas de papel con mis tintas acíbares que tan venidas a menos han estado los últimos años. Vamos, los árboles no tienen por qué sufrir la culpa de mi falta de inspiración. Y tan ausente es la inspiración que me tiento a dejar esta como una entrada solitaria.

Supongo que terminada la introducción austera llega la parte en donde debo escribir algo que pretenda ser de interés nacional. Lamentablemente soy consciente de que mi actividad creativa se ha deteriorado por mis conflictos sentimentales y mi desinterés por esta sociedad (no, no soy emo). Pues sin más me lanzo en el desafío de entonar mis pocos pensamientos vivos con el movimiento lerdo de mis dedos temblorosos:

Romperé el silencio de este blog con este escrito improvisado que en la angustia de no saber rotular las cúrsiles letras que mi imaginación espectora a borbotones denominé:


1,2,3 Kapibara

Quién preguntara por las noches en que canto
y a lo lejos melodía de tristeza enardecida,
digo adiós melancolía cuando la luna me sonríe.
La tonada de los dioses que acompasa tu vaivén.
Musa que sorbe vida del musgo y enternece con sus senos,
que posa su mirada al cielo cuando preguntan por su amor.

Y a lo lejos, el eco, el rugido sabatino de una Lima ebria, envenenada.
Sólo los cetrinos sabios acarician sus arbustos en sus sobres
mientras arde juventud bravía en las barras alcoholizadas de los templos de hoy en día
y en las esquinas tu canción de estéreo viejo y sicodélico.
Enfermiza pasión desatada cuando se posa en mi almohada.

El croar de los intoxicados peatones matutinos disturba mis patologías,
no hay donceles en las rúas de esta sodoma austral
sólo jadeos en busca de psicotropismos sexuales.
Se desborda la hostilidad interna del ocaso citadino
pero todo, todo inocuo, cuando tu sonido me indemniza.

Resonarán los gélidos tacones por las arterias diáfanas de la polis
¡A ésto llaman ahora libertad!
Pero nada, nada escucho, cuando escucho lejana tu respiración,
aunque el humo, canabis, polvo y sopor coital
febriles conspiradores de tu gesta atenten contra el génesis de tus notas.

Cae la concha de plata contra los rezagos del libertinaje
presurosa por relabrar la moral plástica de la sociedad
pero yo, yo sigo con tu música, eterna locura.
Mientras espero los calores de tu plexo para invadirte de mi mundo.

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Sin el afán de haber fundido sus retinas (y aceptándome rehacio a indemnizar dicho daño) concluyo esta primera entrada del blog.